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Tabaquismo

Si alguien le ha dicho que existen fórmulas mágicas e instantáneas para abandonar el tabaco, le ha engañado por completo. Sin embargo, usted puede superar su dependencia actual, pero conseguirlo requerirá un poco de dedicación y una preparación mínima por su parte. Tómese el tiempo necesario para leer este capítulo con atención. Va a serle de gran utilidad.??Diversos investigadores han trabajado durante años para conocer cuáles son las razones que explican por qué cualquier sujeto que haya adquirido la dependencia puede dejar de fumar y por qué algunas personas encuentran más dificultades que otras. ??Abandonar el tabaco constituye un proceso que, consciente o inconscientemente, todo ex-fumador ha debido hacer antes de establecer su conducta de abstinencia de forma definitiva.??Fases en el abandono del tabaco. ?El análisis que mejor describe el proceso que se sigue para dejar el tabaco ha sido realizado por los doctores Prochaska y DiClemente, y se incorpora aquí porque, de forma sencilla, le ayudará a entender y situar su posición actual respecto a esta sustancia. Esta evolución está representada de forma esquemática en la figura7 y se desarrolla a través de cuatro fases:

el periodo de consonancia, el periodo de disonancia, el periodo de acción y el periodo de consolidación. Estas cuatro fases se describen detalladamente a continuación.

Primera fase: periodo de consonancia o precontemplación. ?Durante esta etapa, la persona que fuma se percibe a sí misma como fumadora. Existe una estrecha relación entre la conducta y el concepto de uno mismo. Generalmente se trata de personas jóvenes y sanas que todavía no han visto afectada su salud por síntomas preocupantes relacionados con el consumo de tabaco.

Segunda fase: periodo de disonancia o contemplación?Comienza a producirse un cambio de actitudes en el fumador con respecto a su relación con el tabaco. Aparece una disonancia entre su conducta actual (consumo de cigarrillos) y el comportamiento deseado (dejar de fumar). Empieza a pensar por primera vez que podría ser una buena idea abandonar el hábito. En general, este cambio de actitud viene auspiciado por la percepción de los primeros síntomas negativos sobre la salud y puede estar reforzado por el incremento de información que recibe sobre los riesgos del tabaco (muerte de un familiar o amigo a consecuencia de una enfermedad causada por este producto, mayor información general respecto al problema, etcétera). Al final de este periodo, la posibilidad de dejar de fumar empieza a personalizarse por vez primera.

Tercera fase: periodo de acción?Pensar que abandonar el tabaco puede ser una opción planteable no es lo mismo que tomar la decisión de hacerlo. En esta etapa, y a medida que aumenta la disonancia entre la conducta actual y la deseada, se toma la determinación de dejar de fumar, es decir, se pasa del propósito a la acción. Sólo un reducido número de personas lo consigue en este primer intento. Por lo general, acostumbra a ser un periodo —más o menos largo— caracterizado por fases alternantes de consumo y abstinencia. Si esta etapa se prolonga y la persona no recibe la información y el apoyo necesarios para superarla, el fumador puede sentirse fracasado y desarrollar un cierto sentimiento de culpabilidad que le lleve a no querer intentarlo de nuevo.

Cuarta fase: periodo de consolidación. ?Cuanto mayor sea el tiempo inicial de abstinencia conseguido (horas, días, meses), mayor será la probabilidad que tendrá la persona de mantenerse sin fumar. La consolidación definitiva de la abstinencia depende de los siguientes factores.??La motivación personal. Influenciada por la calidad y el tipo de recompensas y gratificaciones que cada uno espera recibir como consecuencia de dejar el hábito.?El grado de dependencia. Cuanto mayor es, más difícil resulta abandonar el tabaco. En este capítulo encontrará formas de medir la intensidad de su adicción, así como distintas estrategias para afrontarla.?Las expectativas de éxito. Difícilmente una persona puede obtener algo en la vida si no confía en su capacidad para conseguirlo. A la hora de dejar de fumar, es preciso que tenga bien claro que usted puede lograrlo. Las ocasiones anteriores no debe considerarlas como un fracaso; si sabe aprender de ellas, sólo serán un paso adelante en el proceso de abandonar el tabaco de forma definitiva.?La disponibilidad de recursos de apoyo. Cuando se está dejando de fumar, se necesita ayuda y comprensión en el entorno personal inmediato. Además, si usted dispone de información precisa sobre las características de su dependencia, del síndrome de abstinencia que tendrá que afrontar durante los primeros días y de cómo prevenir las recaídas a largo plazo, está en mejores condiciones para conseguir lo que se propone que alguien que no disponga de estos medios.

Finalmente, si la adicción es muy fuerte, la posibilidad de recibir tratamiento sustitutivo con nicotina durante el primer periodo de privación ayudará a superarlo con mayor probabilidad de éxito.?La consecuencia práctica, que se deriva de saber que dejar de fumar es el resultado de un proceso, es que se puede entender con claridad que no es posible llegar a la última fase sin antes haber quemado todas las etapas anteriores. Por ejemplo, nadie que sea un fumador constante puede dejar de fumar. Ninguna persona que se halle en el periodo de contemplación o planteamiento inicial (“podría ser una buena idea dejarlo”, “debería abandonar el tabaco”, etcétera), tiene a su vez muchas posibilidades de conseguirlo. Así, para saber en qué fase del proceso se encuentra, tiene que revisar primero algunos aspectos que definen su actual consumo: la motivación y la intensidad de la dependencia.

 

 



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Me lo explicaron de una forma muy llana y sencilla.
Juan

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